miércoles, 20 de julio de 2016

Historias: La puerta de un sueño
Había una vez… cuando realmente valía la pena abrir una puerta hacia otro mundo.

Ahora ya solo recuerdo algunas cosas de niño, recuerdo algunas cosas que me gusta recrear y otras que me gustaría olvidar, pero aquellos recuerdos también forman parte de mí. Recuerdo haber creado muchos mundos distintos cuando era pequeño, no llegue a tener un amigo imaginario pero si creé batallas en la arena de alguna construcción o alguna carrera de autos en la vereda de mi parque. Una de las memorias más extraña era cuando decidí cavar en mi jardín, estaba seguro que encontraría un tesoro en él, pensaba que alguien, antes que mi familia se mude a esa casa, se había tomado la molestia de dejar alguna pieza que pueda ser un tesoro para alguien, por tesoro no me refiero a oro ni dinero, me refiero a un objeto que se pueda descubrir en el lugar menos imaginable. Luego entendí que mi madre tenía razón en ese entonces, no hallé nada más que uñas llenas de tierra.

Algunos años después, mi jardín se convirtió en un piso de concreto y solo quedó una pequeña hilera de tierra donde se plantaron algunas rosas que era invadida por hierba mala que ya luego obligado por mi madre me tocaba sacar, al parecer al final mi sueño de sacar algo de la tierra se llegó a cumplir.

Recuerdo también que de niño soñaba, y soñaba mucho. Cuando estaba a solas con mi madre le contaba algunos de mis sueños, cuando estaban mis hermanos no me atrevía si quiera a mencionarlos porque ellos ya eran adolescentes y ya habían pasado por esa etapa así que solo se hubieran burlado de mis fantasías absurdas, o tal vez no.

Los Sueños.

¿Qué es soñar? Me lo he preguntado varias veces, y es que he vuelto a usar esta palabra “soñar”. Cuando era niño mi madre me decía “acuéstate y sueña con los angelitos”, no recuerdo haber soñado con ellos ahora que intento recordar, pero si soñé muchas otras cosas: soñé con viajes, soñé que era jugador de futbol (amaba el futbol de niño), soñaba con comida (dulces en realidad para ser honesto), soñé que era estrella de cine; también tuve pesadillas. Soñé con vacaciones eternas, con un PlayStation, soñé que las noticias malas que veía se convertían en solo noticias buenas, soñé que era músico, etc. Soñaba muchas cosas pero no recuerdo haber soñado nunca con dinero, aunque tal vez algunos de esos sueños me condujera a ello. Los años pasaron, y no recuerdo en qué momento dejé de soñar con historias fantásticas. Cuando llegó la secundaria y antes de que me diera cuenta ya estaba viviendo en ese mundo que todos los adultos te recomiendan evitar, digo esto porque de niño siempre decía “ya quiero ser grande para trabajar, irme de la casa, casarme, etc.” y siempre los adultos me decían que no sabía de lo que hablaba, debía disfrutar aquellos años porque luego sería más difícil, y ¿saben qué? era cierto, debí disfrutar más aquellos años de mi niñez.



Acabo de releer el párrafo anterior y me doy cuenta que me desvié un poco de la pregunta, pero aún no termino el desorden para volver y responderla; Creo que al entrar a secundaria dejé de lado muchas cosas, en el colegio pase por varios momentos de felicidad, pero también momentos de lucha con mi yo interior. Creo que esto nunca lo conté pero hubo un año en que algunos días soñaba con desaparecer, dejar de existir y de vivir un mundo del que solo deseaba ser ajeno, aunque aún existen esos momentos, ya me siento más preparado para detenerlos y analizarlos, aunque para ser honesto, aún no los entiendo.


Soñar”, aquí voy de nuevo. Ahora que me pongo a analizar la situación, cuando era niño lo relacionaba con el poder imaginar y conseguir algunos anhelos que tenía. Estos sueños no necesariamente los iba a vivir, ya que se daban cuando cerraba los ojos y mi subconsciente era el encargado de recrear esos deseos en imágenes fantásticas que tenían un tiempo de caducidad al apenas despertar; ahora todo eso está claro,  pero ahora vuelvo a los 29 años que tengo y donde la palabra soñar ya no debería ser usaba y más bien ser reemplazada por las palabras “metas” u “objetivos” porque soñar ya solo se puede relacionar con la fantasía, ya no está permitido creer en fantasías según el ritmo de vida en el que nos ha tocado de vivir, sin intentar encontrar un culpable, simplemente no hay tiempo para eso.

Si bien es cierto que el sueño de cambiar el mundo que tenía de pequeño fue aplastado por una adolescencia inmadura creyente de ser la dueña de una única realidad, donde no hubo tregua ni negociación, simplemente se embaló y partió dentro de la caja de juguetes que toco deshacer; también es cierto que he decidido volver a utilizar la palabra soñar, sin importar lo que pueda significar para algunos.

¿Por qué tener que dejar de soñar de grandes?, más bien ¿por qué permitimos creer que debemos dejar de soñar?, cuando éramos niños podíamos crear un mundo mejor cuando cerrábamos los ojos para dormir, pero ahora que somos grandes podemos soñar con los ojos abiertos, podemos crear un mundo mejor y no solo para uno mismo sino para todos. Está claro que no es tan sencillo como cerrar los ojos e imaginarlo pero ahora podemos construirlo, tenemos un cuerpo que tiene facultades increíbles y del cual nunca dejaremos de descubrir nuevas cualidades, somos capaces de levantar edificio hasta el cielo, de cruzar el planeta volando o navegar en el mar, somos expertos para hacer que lo imposible sea posible.

Si las reglas me dicen que es imposible pues yo lo haré posible, una de las definiciones de soñar dice “imaginar que las cosas son distintas a como son en realidad”, pues imagino un mundo donde todos somos felices, donde los niños no tienen que trabajar ni dormir en la calle, donde las mujeres no son violadas y asesinadas, donde las personas se dan la mano sin importar las banderas, donde las religiones aceptan a todos sin excluir orientaciones, donde no existen invasiones por guerras sino excursiones por olimpiadas de deportes, donde no se roben ilusiones sino sonrisas, donde simplemente todos seamos igualmente felices.

Hace algunos años volví a pensar en aquel sueño que tenía de pequeño, que este mundo sí puede ser mejor. Este un mundo para valientes y para los locos que así lo creen, para aquellos que no temen decir lo que piensan y lo que sienten. Quiero trascender con consecuencias positivas, quiero contagiar este virus que he contraído porque aún somos pocos los que lo creemos, pero esta es nuestra oportunidad para decirlo sin miedo, solo tenemos una vida para intentarlo, por qué no hacerlo, o más bien, hay que hacerlo.


Estoy seguro que esto que siento ahora no es la creación de un nuevo mundo que tiene que dejar de existir cuando ponga el punto final, un mundo mejor sí es posible. No pondré punto final en este párrafo para que me creas, he decidido volver y seguir soñando, y con los ojos bien abiertos


(Tiempo que no escribo, no sé qué tal lo he hecho pero a veces me provoca escribir y dejar pistas por si en el algún momento pierdo la brújula)

domingo, 30 de noviembre de 2014

Buen viaje chavito

Una de las cosas más difíciles de la vida es tener que aprender que mientras uno va creciendo  ya tiene que entender que la muerte es parte de nuestras vidas; cómo no es real tu chicharra paralizadora para detener el tiempo.

Hace mucho que no escribía, todo esto de la tecnología y del amor por lo material, ha llegado a distraerme y he dejado de lado el poder sentarme y escribir.

Hace dos días, el de arriba decidió llevarte al cielo, me gustaría mucho poder hablarte y decirte algo pero es imposible, así que he decidido sentarme frente a este papel, escribirte algo y esperar que Jaimito te entregue esta carta.

Discúlpame que te tutee, pero quiero creer que esto lo vas a poder leer, quiero creer que de esta forma voy a poder contarte lo agradecido que estoy contigo.

Desde que tengo recuerdos me doy cuenta que siempre has estado en ellos, has acompañado mis días de niño, mi adolescencia en mis tardes después del colegio, mi juventud en mis domingos después de almorzar y ahora en mis madrugadas antes de dormir, eres una de las personas que más ha influido en mi vida y estoy feliz de que lo sigas siendo mañana.

 He reído tanto con mi familia y amigos, has sabido ser la dosis perfecta para mi felicidad, has escrito guiones increíbles donde me llevas de la risa al llanto y luego de 5 segundos me vuelves a hacer reír con el humor más puro y tierno; he repetido tus chistes, y por más que ya lo sabíamos, nos hemos reído sin parar; he aprendido, gracias a ti, lo bonito que es reír.

Al igual que en un capítulo del chavo te acusaron de ladrón, ahora yo te acusó por haber partido, eres de esas personas que deberían ser inmortal para que sigas haciendo feliz a muchas personas, nada ni nadie va a poder lograr lo que tu hiciste en la televisión; pero al igual que los de la vecindad, sé que me equivocó, ahora ya te toca descansar y hacer feliz a todos aquellos que te están esperando allá arriba, ya me imagino la fiesta que debe haber sido tu recibimiento, que envidia el no poder estar yo allá.


Esa vecindad, ese héroe con escudo de un corazón, todo lo que creaste, es el mejor legado que se puede dejar como el mago de la risa; me hubiera encantado poder pasar algún día por ella y comerme una torta de jamón a tu lado, hubiera sido suficiente verte jugar con Kiko, la chilindrina, el profesor jirafales, don ramón y todos para tener el mejor recuerdo, eres el mejor personaje y mi mejor serie.



Hiciste feliz a muchas personas, es por eso que hoy tu partida ha conmovido a todo el mundo, y eso demuestra lo bien que hiciste tu trabajo, me gustaría tanto algún día poder parecerme un poquito a ti.

Como no sentir un nudo en la garganta al escribir esto, me has regalado tantos recuerdos que tu partida deja un vacío muy grande.

Hasta pronto chavito, espero que cuando me toque partir pueda encontrarte a ti y a toda la vecindad junta de nuevo, esa vecindad que me regalo tantas lecciones en mi vida y supo hacerme reír como no tienes idea.


Descansa en paz y saluda a Don Ramón, ya nos veremos pronto, por otro canal. 


domingo, 20 de abril de 2014

Embrutece en Grande



Escribo esto un domingo luego de ver las noticias y mientras escucho el último disco de calle 13, lo escribo enojado y tal vez con algo de impotencia al ver la programación de la televisión nacional.

En los últimos meses (alrededor de 120 días) he dejado de consumir los programas que ofrecen en la televisión, simplemente apague la tele y deje de prender el decodificador para solo encender mi tv para cuando quiero ver una película.

No quiero decir que soy la persona más culta y que solo veo noticias porque sería una mentira, me gusta ver programas de entretenimiento e incluso soy feliz cada vez que mientras hago zapping me encuentro con el chavo del 8 o los Simpson, pero en nuestra programación nacional han logrado vendernos la idea que el entretenimiento es sentir morbo y la curiosidad por saber que pasa en las vidas personales de los personajes que han decidido presentar en la televisión, hemos llegado a convertir a nuestros hijos en leones y cobras para demostrar que estamos al día con los medios; lamentablemente estos programas de entretenimiento no han logrado conseguir su finalidad que es la de entretenernos con juegos divertidos y concursos de aprendizaje donde de una u otra forma también podemos participar y aprender aunque sea un poco.

No quiere decir que toda la programación está llena de basura, pero su gran mayoría lo está, y muestra de ello es que, para las personas como yo, que buscan escapar de este tipo de programas, de una u otra forma logramos enterarnos de lo que pasa en la vida de uno u otro artista porque la coyuntura de su pelea amorosa a significado para los medios que debe ser comentado en los noticieros matutinos, del medio día y nocturnos, han logrado que el morbo forme parte de los titulares noticiosos y sin querer al día siguiente vas a seguir siendo participe de la novela de Florcita y Néstor porque de todas maneras alguien va a comentarlo.



Piensa en Grande es el lema de uno de los canales más grandes, sin embargo es uno de los canales que ha decidido que el negocio de embrutecer a la población es un negocio redondo, un negocio que se da en todos los medios de comunicación y que luego creen tener el derecho de juzgarnos al momento de elegir a los políticos que no son de su gusto.

Para terminar sería muy bueno que aquellos que critican la programación de nuestra televisión dejara de consumirla porque al final todo aquello que nos presentan en los medios es al fin y al cabo lo que estamos consumiendo; Ya hemos caído, lo hemos hecho a lo grande así que nos toca volver a pararnos y hacerlo de la mejor forma, buscando educándonos incluso cuando nos estamos entreteniendo.


Así que si no queremos más mierda dejemos de consumirla.  

lunes, 17 de marzo de 2014

Una eternidad de esclavitud

Mi familia siempre me acusa de escoger la película menos apropiada para las reuniones que tenemos los domingos después de almuerzo.

Alrededor de hace dos semanas o más compré “12 años de esclavitud”, película nominada 9 veces a los premios Óscar y ganadora finalmente de mejor película; aunque siempre tengo la intención de ver todas las películas antes de los premios nunca logro hacerlo; Así que luego de los premios ya sentía la necesidad de verla, tenía mucha expectativa pero no encontraba el momento hasta que hoy en el almuerzo mi cuñado preguntó si la tenía y asentí, mi hermano se sumó en el pedido y supe que era un buen momento para al fin poder verla.

Después de verla me dí cuenta que hace mucho no veía una película que hiciera camuflar mis lágrimas, se instaló el odio y la tristeza en mi corazón, sentí  impotencia y solo quería sentarme frente a la computadora para escribir y tratar de pensar en algo que pueda hacer para sentirme mas tranquilo. Esto de escribir no lo hacía hace mucho.

Durante la película agradecía de no haber nacido en una época llena de violencia y gobernada por la ignorancia de los hombres, me sentí afortunado hasta que me encontré escribiendo estas palabras frente a mi, en realidad aún siento que parte de esa historia aún la vivimos y lo único que hemos aprendido al pasar de los años es que ahora ocultamos una verdad y aparentamos un mundo de igualdad.



Somos racistas y hemos llegado al punto de ofender a las personas de nuestra misma sangre solo por haber nacido en un lugar distinto al nuestro o con un color diferente; creemos que existe una diferencia y nos insultamos, nos humillamos para hacerlos sentir personas diminutas e inferiores.

Lo más lamentable es que somos personas que incluso hemos tenido la fortuna de recibir una educación, una educación que no la demostramos y que a pesar de  haber pasado muchos años aún nos falta mucho por cambiar y mucho por aprender.

A veces siento que exagero las cosas y suelo llevar algunas al extremo, pero me pregunto por qué es que nos atrevemos a pensar que uno puede a llegar ser superior, incluso por usar una camiseta de fútbol distinta a la de uno, que puede hacerles pensar que ser de un equipo puede llegar a pesar más de la educación que hemos recibido; Y pienso en mi cabeza que si no hemos llegado a entender este asunto que parece irrelevante e ínfimo, como vamos a creernos capaces de resolver temas de importancia, como vamos a cambiar el mundo, como vamos a luchar contra el racismo y la discriminación cuando aún tenemos una doble moral y defendemos a los más débiles y cuando logran dar un paso queremos regresarlos de donde vinieron porque no son dignos de estar donde nosotros estamos, y por eso siempre encontraremos gente con hambre en las calles y solo damos aquello que nos sobra creyendo que eso nos llevará al cielo.

Me molesta porque nos atrevemos a menospreciar el valor a la lucha del pasado, a la lucha por conseguir igualdad entre nosotros y entender que no importa el color ni el lugar de donde venimos; por qué necesitamos decir que todos somos iguales cuando adoctrinamos a nuestros hijos a juzgar y a odiar.

Nos olvidamos que peleamos en una tierra que nos discrimina y no juzga.

12 años de esclavitud es una mirada al pasado y un retrato de nuestro presente, una lucha interna para seguir pensando que puedo cambiar el mundo con este texto y un recordar de lo pequeño que soy cuando veo el cielo infinito.


Solo sé que seremos esclavos de nuestro presente cuando mañana nuestros hijos nos pregunten porque existía tanto odio entre nosotros, y nos daremos cuenta que no hicimos nada para cambiarlo.


domingo, 18 de agosto de 2013

Bebes, no pasar

En lo que va del año tengo un número de amigos que han decidido, creo que mal, tener un hijo.

Ya sea planeado o por casualidades que dan la vida, la cifra y el Facebook me alarma, con el pasar de los años me he ido dado cuenta que traer un niño al mundo, sin tener la edad y el dinero suficiente, es acto de una irresponsabilidad.




Tengo cuatro sobrinos por parte de mis hermanos, 3 mujeres y un hombrecito de un año y poco más de edad, para ser honesto, puedo estar con ellos por un par de horas, luego necesito escapar o ofrecerles que jueguen un videojuego para que así estén tranquilos, me ayuda por lo menos una hora antes de que se aburran y vuelvan a atacar con sus ganas de descubrir que hace cada cosa que está a su alrededor, y más aún si esas cosas están en mi cuarto; ya sea por sus gritos o por sus ganas de descubrir que es cada cosa y como yo ya sé que son, me desespera su pasión con la que buscan volverme un poco loco; siempre terminó pensando que por culpa de ellos puedo terminar preso, claro que es una broma pero a quién no se le ha escapado un pensamiento como ese cuando ves romperse tus cosas y ellos con una gran sonrisa como si eso podría arreglarlo.

Mi hermano y mi cuñada me han condenado diciendo que tendré gemelos y ahí recién me daré cuenta que es tener un hijo, en verdad espero que se equivoquen, de hecho quiero tener un hijo pero para eso aún tengo que pasar muchas navidades sin planear que un Papa Noel tenga que pasar por mi árbol de navidad.

Ayer visité a uno de mis mejores amigos que acaba de tener a su hija, me sorprendió la escena que tenía frente a mis ojos, en verdad, él necesitaba un babero, nunca me imagine verlo así y una vez más me cruzó por la cabeza esa curiosidad de saber como me veré yo cuándo tenga a mi hijos frente a mis ojos.

En realidad todo esto me ayuda a mi para seguir preparándome, mi papá es el único loco que me ha dicho que debería tener un hijo ahora, según él y me lo dice, es que debería tener a mi hijo joven para que yo lo pueda disfrutar y de paso volverlos más chocos a ellos, pero yo creo que me lo dice porque quiere conocer a un nieto por mi parte, yo le respondo que para eso falta mucho, y no es que yo quiera escapar de eso, en realidad yo también quiero tener un hijo pero aún siento que me falta mucho para aprender porque cuando tenga a mi hijo quiero ser el mejor papá del mundo.


Por suerte, por ahora solo mis amigos me han contado que van a ser padres y ninguno me ha contado sobre una cita con el urólogo, así que por ahora, eso no me tiene que preocupar.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Feliz cumpleaños a mi!


Con solo poner el título ya me deprime un poco entender que sea yo quien comience a saludarme por un año más de vida pero en realidad escribo algo que quise hacer hace un tiempo atrás, comencé con la idea de escribir una hoja con todo lo que he logrado a mis 25 años y luego retomarla cinco años después para saber si había logrado las cosas que me trace años atrás, pero comencé a hacerlo y lo deje a la mitad.

En una hora más cumplo 26 años y me siento intranquilo, no con las personas que me rodean porque tengo muchas buenas personas que me quieren y quiero, sino conmigo mismo.

Hace poco me atreví a creer nuevamente en que podía cambiar el mundo, esa idea que tenía de niño y creerme un superhéroe, tal vez ahora ya no de la misma manera pero igual creo que lo podía hacer, pero no encuentro la manera de hacerlo, tal vez simplemente no se pueda y ando perdiendo el tiempo en algo que no me conduce a nada y yo mismo este creando un camino que no existe para alguien más que luego se sentirá igual que yo.

Necesito saber si tengo que salir a la calle y trabajar para solo conseguir ese dinero que parece hacer a todos felices y ser uno más de ellos que al final lo único que tienen es eso; o seguir con esta búsqueda que a veces parece tumbarme al piso y tomarse todo el tiempo para burlarse de mi ilusa idea de poder cambiar a un mundo que parece tener un destino ya definido.

Para terminar creo que la fuerza de creer en un Dios aparece por etapas, estoy seguro que cuando tenga la edad de mi madre tendré una fe firme en mis creencias pero para llegar a eso necesito hacer algo primero, así que le pido por adelantado al de arriba que me ayude a encontrar ese camino que sé que existe.

Hoy cumplo un año más de vida,  siempre hay un lunes para dejar atrás y hoy, yo, tengo un nuevo año para comenzar otra vez.


domingo, 31 de marzo de 2013

Ya duerme la noche, duerme El Tejar


A las 10 de la noche me despierto y ya no encuentro la luz del sol que esperaba encontrar cuando desidí tomar una pequeña siesta luego de haber viajado alrededor de 16 horas en bus desde viña del mar hasta la comuna de Castro en Chiloé; y mas bien me encuentro con una sabana oscura que cubre la noche y me regala estrellas para obligarme a recordar que me gusta escribir. 


En la calle "el tejar" solo se escucha el ladrido de un perro que parece discutirle a la luna o al mar para quitarle la tranquilidad que lleva hoy, es lunes en castro y parece que nadie va a cambiarle el silencio y la serenidad que la caracteriza, asi que miro a la luna que me promete una noche calmada y me acuesto confiando en ella. 


Marzo 18 - Castro - Chiloé, Chile




martes, 5 de febrero de 2013

Tan Fuerte, Tan cerca


Tan fuerte, Tan cerca o “Extremely loud and incredibly close” es el título de una de las películas que no me molesta volver a ver.

Hoy también volví a ver a la selección de Perú...



 Hace mucho no escribo o mejor dicho no termino de escribir algo que sienta y merezca ser publicado en mi blog, pero tampoco quiero acostumbrarme a no hacerlo y hoy creo que es un buen día para alimentarlo, no de la mejor manera pero solo para que pueda sobrevivir hasta cunado crea pueda publicar algo que valga la pena.


Hoy la selección de fútbol de Perú  volvió a regalarnos esa sensación que solo el fútbol peruano, lamentablemente,  sabe regalarnos; Hay una frase irónica que define muy bien nuestra suerte en estos eventos deportivos “Jugamos como nunca, perdimos como siempre”, los representantes de nuestra selección se atrevieron a ilusionarnos con la clasificación a un mundial en Turquía, un juego bonito pero  con errores que nos costaron lo suficiente para dejarnos fuera de un mundial, un equipo con mejor actitud que la selección de mayores pero dejando al descubierto que aún, nos falta mucho por aprender.


Siempre terminamos comentando sobre lo bien que jugamos y lo poco que nos faltó, pero eso no nos lleva a ningún lado, hace varios años que recuerdo hacer el mismo comentario cada vez que iniciamos a jugar los partidos de clasificación para un mundial y siempre comenzamos ganándole a Paraguay, volvemos a alimentarnos y creer que ahora sí, nos toca ir al mundial, luego aparece el “matemáticamente”, sigue el  “es una pena que jugando tan bien no podamos llegar” y  “tenemos equipo y no tenemos que romper el proceso”, pero el ciclo no se llega a completar satisfactoriamente y todo vuelve suceder paso a paso y no nos damos cuenta (o no queremos hacerlo) que hace varios años venimos diciendo lo mismo.


Qué le falta a nuestra selección? Por qué siempre buscamos encontrar un culpable en la cancha y no buscar la verdadera  razón del por qué estamos condenados a sufrir partido tras partido y sacar la calculadora para ver nuestras posibilidades de clasificar a una copa internacional; Tengo la sensación que la respuesta tiene como principio que debemos entender que los partidos se necesitan ganar, no basta con mostrar algunas individualidades ni eliminar a Brasil para ya creernos campeones cuando no hemos alcanzado la gloria de clasificar y hacer felices a 30 millones de peruanos.


 Sé que es verdad que escribir tampoco ayuda en nada a que un equipo sea mejor  ni ayude a ir a un mundial, pero al menos puedo escupir la bronca y la impotencia que siento cada vez que mis ilusiones se quedan en un “tan cerca” y un “será para la próxima”, me molesta un poco ver en las redes sociales que siempre tratamos de conformarnos con lo bien que se jugó y aplaudir la entrega, pero para mí ya no es suficiente eso, yo también quiero saber lo que se siente ver a una selección ir a un mundial. Tal vez nuestra selección es el reflejo del futbol nacional, y tal vez por eso poco a poco he dejado de verlo; nuestros equipos piensa en 365 días y luego vuelve a comenzar a construir algo que nunca terminan, no hay un proyecto a largo plazo, nadie se atreve a conquistar una copa libertadores, nadie se atreve a formar a los menores para cambiar nuestro futuro, y nadie se atreve a mandar a la mierda a Burga.


Nadie ama a su camiseta como lo hago yo, pero yo no juego en la selección y solo me alcanza para perder unas letras en este lugar, así que espero que alguien que si lo haga se contagia de este amor sobrenatural  y nos de la alegría de poder ver al equipo de todos en un mundial de futbol y nos haga olvidar, por un instante,  como los políticos nos siguen robando; pero eso ya es otro tema y no haber clasificado al mundial, es suficiente por un día.



Quiero ver a mi selección en un mundial!




miércoles, 5 de diciembre de 2012

Lima 13


Una historia que puede terminar escribiendo uno mismo

Tras una semana de espera, hoy pude ir al cine y ver “Lima 13”, una película peruana del director  Fabrizio Aguilar, que cuenta las historias de tres personas de distintas edades y clases sociales que cuando se cruzan empiezan a contar una sola historia.

Mis dudas de ir al cine y ver una película peruana se dan a raíz de mi experiencia con ellas y de cómo siempre terminan: sin una historia y sin un argumento lo suficientemente justificable para haberla llevado al cine. Me dejan la sensación de que existe la necesidad de mostrar escenas de sexo y morbo para poder llamar nuestra atención, y siempre termino renegando del desperdicio de recursos y oportunidades para mostrar y llevar una buena historia a la pantalla grande.

Pero yo también sueño con algún día poder hacer una película distinta y con el argumento suficientemente bueno para que el espectador salga pensando y contento de la sala de cine; por eso siempre es bueno creer que en una de esas películas peruanas que se estrenan cada cierto tiempo, algo bueno te van a mostrar.

Uno no puede seguir la corriente y decir que todas las películas son iguales, siempre se puede aprender de ellas y eso era lo que esperaba encontrar hoy. “Lima 13” no es un título que diga mucho, lo único que pude intuir es que el filme tiene relación con el año 2013, y luego de haber visto el tráiler siento que aún no he podido entender qué voy a poder encontrar en la película.

Los primeros 30-40 minutos se desarrolla de forma pausada y se resiste a contarnos la trama de la historia. Tal vez si eres impaciente como la pareja que tuve al lado, que decidió retirarse a la mitad de la película, no sea la mejor opción para ti; pero durante la cinta vas aprendiendo que con el relato pausado de imágenes te puedes permitir desarrollar la historia por ti mismo y  disfrutar cada composición fotográfica que tienes al frente; Cuando llegas al final de la película podrás entender que este tipo de películas son una invitación a que nosotros podamos entender a Lima y nuestra sociedad de un modo distinto.

Sobre la banda sonora, me sentí obligado y en la necesidad de regresar pronto a casa para poder encontrar un poco de información sobre ella, lamentablemente no la encontré, pero me quedo con la buena impresión de haber escuchado la música adecuada para “Lima 13”.

He leído críticas que comparten mi sensación luego de salir del cine y también he visto muchas críticas negativas con la intensión de catalogar a todas las películas peruanas como las peores que se pueden producir; pero yo me quedo con la impresión de que en el Perú aún hay gente que quiere y se atreve a hacer algo, sin auspiciadores que te ofrezcan el respaldo o apoyo ni la publicidad necesaria para colaborar a difundir un proyecto de peruanos que tratan de ir contra de la marea.

No entiendo porque cuando sale una película peruana no recibe el apoyo que debería tener como sí la reciben las películas que vienen de afuera; no tengo nada en contra de ellas porque son buenas y eso no se puede negar, pero sin embargo, alguien en nuestro país, con los escasos recursos que cuenta, se ha atrevido a luchar con esas películas que tienen un presupuesto mil veces mayor que el nuestro, pero que a pesar de eso, la historia puede llegar a tener el mismo valor.

Lima 13 puede ser el inicio de un nuevo cine en el Perú, pero creo que muchos de nosotros no le daremos la oportunidad de serlo.


lunes, 26 de noviembre de 2012

“Volverte a ver” – La búsqueda de una sonrisa que no quieres olvidar

Un programa que se debe compartir pero que yo prefiero verlo a solas, así puedo perder algunas lágrimas y nadie quien lo note.

Siempre he pensado que en la vida el único trabajo que uno debe tener, es la búsqueda de su felicidad, y a lo que llamamos trabajo, debería ser el camino que nos ayude a encontrar a la primera.

Al fin de cada semana, domingo a las siete de la noche, me regalo una cita con el programa “volverte a ver”, un programa que ayuda a personas a encontrar a algún familiar que por algún motivo dejó de ver por mucho tiempo, un programa que se ha atrevido a robarme algunas lágrimas y regalarme la idea de que la felicidad también se consigue cuando haces a otras personas felices.

Cada historia no tiene el mismo final, ya sea porque cada persona reacciona de forma distinta o tal vez por el temor de revelar aquellos sentimientos y no recibir la misma cortesía; lo que me hace sentirme feliz al final de cada programa es que todos los que son parte de este proyecto, han podido dar el mejor regalo de todos, poder vencer al tiempo y la distancia para que ellos puedan regalarse un abrazo y un te quiero, que muchos de ellos, han sabido conservar para ese día que puedan volverse a cruzar.

En cada abrazo que se entrega, se regalan la oportunidad de volver a empezar, a intentar olvidar los años perdidos y así cambiar recuerdos del pasado por un momento del presente, como lo dice esta canción de Gianmarco, “volverte a ver, es regresar al punto exacto de partida, lo que me falta para completar mi vida… y así cumplir el sueño de la vida”

Solo quise compartir esto porque todos pueden programar una cita con su televisor y olvidarse que esa caja solo sirve para alimentar nuestro morbo y ganarle a ese ensayo que planea hacernos creer que los sueños solo son una distracción.

Cada domingo, luego de preguntarme sobre como hace la conductora para tener las palabras perfectas para cada historia, vuelvo a pensar que puedo soñar y que también puedo hacerlos realidad, aunque acepto que luego de cada programa vuelvo a perder lo conseguido en esa hora de batalla, me cruzo con la realidad y las noticias que siempre me hacen creer que solo pueden ser malas.

Por suerte sé que cada domingo tendré una cita que me devolverá la ilusión de que algún día saldré de mi casa y me enfrentaré al mundo que yo quiero tener al frente, sin noticias que aflijan mis sueños y con la certeza de que siempre me puedo cruzar con una persona que puede ser feliz con el calor de un abrazo.