viernes, 3 de julio de 2009

Mi camino será guiado por ti…


Hoy decidiste partir y nacer de nuevo, pero ahora en una nueva vida… una vida que será eterna.
En la misma semana que partiste, partió un rey y una princesa de folklore, no tuviste la fama de ellos, pero te conformaste con vivir en el pasaje Hollywood de un Chucuito que hoy llora tu partida y de ser querido como pocos lo son…
Es sábado por la noche y mi celular suena, mi hermana con una voz cortada me cuenta que mi último abuelo acababa de fallecer, no supe como reaccionar ni que hacer, estaba lejos de casa y mi corazón confuso, no corrieron lágrimas por mi rostro pero en mi corazón se inundo de ellas…

El egoísmo de mi inmadurez no permitió que te conociera como hoy deseo hacerlo, siempre es muy tarde para darme cuenta de las cosas que pierdo, crecí con la ingratitud de convertir mis visitas en milagros extraños, ya que de niño, mis padres me llevaban a verte y con vergüenza reconozco que muchas veces me sentí obligado a dejar a mis amigos de parque y a renegar con mis padres; con el pasar de los años, mis visitas podían ser voluntarias y con pena acepto que fueron pocas las veces que te bese la frente y te dije que te quería, tal ves por eso, la ultima vez que te vi, una semana antes de tu partida, entre solo y con miedo a que no supieras quien era este joven con barba que te beso por última vez y te dijo una vez mas que te quería sin poder recibir respuesta.
… Mi camino a tu casa fue largo, me dio tiempo para pensar en el tiempo perdido y que nunca podré recuperar, por momentos quiero llorar pero mi culpa no me deja, y sigo esperando el momento en que te vea, pero esta vez ya no estarás echado en tu cama sino dentro de una triste caja que solo me permita ver tu rostro y tal ves una ultima expresión de felicidad por verme.
Llego el momento de acercarme a ti, a saludarte y no escuchar una respuesta, en querer besarte la frente y no poder hacerlo, en tocar tu mano que ya debe haber perdido la calidez que aun expresas en tu rostro, pero ya es muy tarde para querer hacerlo, me tendré que conformar con solo mirarte y escuchar las mil y un historias que hoy relatan sobre el buen hombre que fuiste y que se refleja en la sonrisa de cada persona que hoy vino a decirte adiós y en lo feliz que fueron con poder conocerte.
Tu hijo, mi padre, me abraza y siento en él la pena de perder a su mejor y leal amigo, pero èl sabe que no merecías seguir sufriendo como lo hiciste aquella última semana en un hospital; me cuenta que tu último día parecías haberte recuperado, estuviste riéndote y los hiciste creer que todo esto solo era un susto y que esto solo sería una lección mas de aprovechar el tiempo junto a los que siempre esperan por una oportunidad por devolvernos esa sonrisa que no tiene ningún otro fin mas que hacernos felices; Pero tu solo querías despedirte como todo un valiente, no quisiste que sintiéramos pena por ti, tu solo querías que te recordaremos como ese hombre feliz que siempre fuiste, y que ya era el momento para partir… Y lo hiciste solo, porque sabias que iba a ser difícil dejarte ir; esperaste a que ellos se despidieran para hacer tu viaje al encuentro con alguien que esperaba tu llegada desde hace muchos años, mi abuela María, quien no pudo aguantar mas el hecho de seguir siendo una espectadora de tu vida, ya eran varios años que ella se fue y seguro que no podía seguir viviendo tan lejos de ti.
El pasaje en el que viviste se lleno de flores que no paraban de llegar de todos aquellos que te conocieron en este recorrido de la vida que la llevaste con defectos y virtudes y que hoy todos llevan como una lección de humildad de cómo ver a la vida.
El último día en cuerpo, con tu hermano, hijos, nietos y bisnietos, siempre es el mas difícil de una despedida, los que se hicieron los fuertes, como yo, ya no podrán actuar ni disimular lo que sienten en sus corazones, ese nudo que estrangula a nuestros sentimientos; y saben que es el último adiós y tratarán de estar contigo por mas que ahora tu ya estés viéndonos desde arriba.
Tu hija llora y no quiere dejarte ir, siente que no pudo cumplir con tu sueño de llegar a los 104 años, a cualquiera le podría parecer exagerado pero tu si sabias llevar una vida y sabias como sobrellevar a las adversidades con una sola sonrisa… tu hija no falló, en realidad, en el cielo esperaban por ti y necesitaban conocer el secreto de llegar a los 98 años y seguir queriendo vivir mas.
Tu ùltimo caminar y yo te llevó en mi hombro, te conversó sin escuchar una respuesta pero algo en mi corazón me dice que si lo haces y que tal ves yo no lo haga ahora pero ya llegará el momento donde lo hagas en mis sueños; esto se hace mas difícil, mis pies quieren ir mas lento, y es que ya puedo ver la cárcel en la cual será encerrado tu cuerpo, y aquellos sentimientos confusos se empiezan a aclarar, aquellos recuerdos dejan de ser oscuros y aparecen frente a mis ojos, y saber que hoy yo te llevo en mi hombro abre a mi corazón, empiezo a empujarte hacia un cuarto oscuro y te veo partir, el nudo desaparece y en mi rostro empiezan a caer las lágrimas que oculte durante estos días, no hay tiempo para el orgullo ni para hacerse el fuerte y junto a mis hermanos y madre te despedimos con la tristeza de no haberte podido dar nuestro amor que mereciste y que tú si nos diste sin esperar nada a cambio.
Tú no has muerto, y todos los que te conocieron lo saben, aún seguirás con nosotros pero ahora lo harás en nuestros corazones y caminarás a nuestro lado, en cada paso que demos y en cada tropiezo para ayudarnos a levantarnos.
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“El mundo es puto y chuchumeco” o “déjenme llorar” son tus frases que siempre se recordarán cuando tenias un vaso de cerveza en tu mano y todos reían escuchando tus pasillos que amabas escuchar y que hoy se despiden de su máximo oyente.
“...Nada en esta vida podrá separarnos, te juro, ni la misma muerte podrá arrancarte de mi corazón porque te amo tanto que a veces pregunto si es verdad, yo mismo me espanto de estar amor sublime que hay entre los dos…” - Amor sublime - Tu ultima canción de despedida
LUIS MORALES… PRESENTE… Y siempre estarás presente, pero esta vez te llevaremos en nuestros corazones y en nuestros recuerdos que siempre marcaste y que llevan el sello de tu sonrisa.

Te quiero mucho abuelo…