domingo, 20 de junio de 2010

Carta de un corazón sin vida...

Es difícil despertar por el sonido de las balas y no por tus besos rozando mis labios, odio levantarme y no tenerte a mi lado para poder darte un abrazo y decirte lo mucho que te amo…

Quien iba a imaginar todo esto, cuando te conocí tu solo tenías 20 años y yo ya tenía 25, formaba parte del ejercito y tu ibas persiguiendo un sueño en una universidad, fue por casualidad que te llegue  conocer, una amiga en común fue quien nos presentó, era su cumpleaños y en su casa fue donde por primera vez supe lo que era amor a primera vista, me pareciste linda, pasaron un par de horas y pudimos conversar, teníamos muchas cosas en común y a pesar de la diferencia de edades, reconozco que parecías ser mas madura que yo…

Miro a través de la ventana de mi recamara, miro al cielo y busco tu mirada, el cielo esta gris y es imposible hallarla, cierro mis ojos y tu rostro aparece frente a mi, he vuelto a casa por unos minutos, puedo verte y tomarte con mis brazos, te abrazo con todas mis fuerzas y te digo que te amo, que nunca quiero separarme de ti, te confieso que eres la persona que dibuja una sonrisa en mi rostro y que gracias a ti soy el hombre más feliz del mundo; mi rostro se empieza a humedecer y pienso que son gotas de lluvia que recorren mis mejillas, pero al abrir mis ojos veo que el cielo sigue gris y solo mi rostro es lo que esta húmedo, me duele tanto estar lejos de ti, lejos de una caricia, lejos de un te amo al oído…


Tus padres, al comienzo, no aceptaban nuestra relación, tu papá pensaba que los que pertenecían al ejército eran hombres duros e insensibles, me costo mucho demostrarle que yo no era así, y aun sé que valió la pena la lucha, desde que te conocí haz sabido llenar mi vida con muchas alegrías y los mejores recuerdos que no podrán ser arrancados…

No te lo había dicho pero había decidido dejar mi vida militar y rehacer todo de nuevo, comenzar de cero, y ahora hacerlo junto a ti, sabía que todo saldría bien si lo hacia a tu lado porque contigo he aprendido a que todo lo que se hace con amor al final sale bien, por mas difícil que luzca, tu haces del desastre el mas bello.
Y tome mis maletas, 8 meses sin verte, era hora de volver y quedarme a tu lado para siempre, dejar de vivir de los recuerdos y hacerlos realidad, día tras día seguir este loco corazón que solo tenía pulso para ti. …

Al llegar al aeropuerto tome el teléfono y te llamé para contarte que ya había llegado, traté de sorprenderte pero no pude evitar escuchar tu voz, tu voz disparó un júbilo que aún permanece grabado en mi piel, no podíamos decidir donde encontrarnos, tu estabas en la casa de tus padres y yo te pedí que me esperes ahí y tu insististe en encontrarnos en el parque que estaba a cinco cuadras de tu casa, querías tenerme en tus brazos solo para ti, eso fue lo que me dijiste… ¿recuerdas?

Tal vez fue mi culpa dejar que me convenzas, salí del aeropuerto y tome un taxi, le pedí al chofer que haga una parada en una florería y por tu parte querías preparar algo para mi en el corto tiempo que quedaba por vernos; cuando llegue a la florería ocurrió un malentendido que me retraso un poco, tu ya estabas esperando por mi…

Cuando llegue había mucha gente alrededor, una ambulancia hacia lo mismo y un policía se llevaba a un hombre, ese hombre estaba llorando y parecía perturbado, empecé a buscarte y no aparecías por ningún lado, pensé que aún no habías llegado y mi curiosidad me aproximo al tumulto, fue cuando te vi recostada en el piso tratando de respirar, las flores cayeron de mis manos y corrí a tu lado, te esforzaste para hablar pero estabas luchando por hacerlo y las fuerzas te estaban abandonando, estiraste tus manos y en ellas tenias una cadenita de plata y un corazón donde estaban grabados nuestros nombres, te abrace y te pedí que no te muevas que todo iba a salir bien y  que los paramédicos te iban  ayudar, ellos te llevaron y yo me quede sentado encima del pequeño charco de sangre que habías perdido, me quede pasmado con todo lo que había pasado sin saber que hacer, me levante y corrí detrás de la ambulancia, llegue al hospital y tu en el camino ya habías dejado de respirar, sin aviso y sin opción…

Llevabas la cadenita de plata en tus manos, solo querías entregarme algo para no recibirme con las manos vacías y fue cuando ese hombre te quiso asaltar, tu luchaste contra él pero él llevaba un cuchillo que sin temor alguno lo alojo en tu vientre…
No era necesaria una cadena ni miles de ellas, solo quería ver tu rostro y poder pasar el resto de mi vida a tu lado, para seguir construyendo la forma de mi corazón…

Es difícil hablarte desde aquí, tu dentro de un ataúd y yo sin poder besarte, sin poder cargarte y acostarte en nuestra cama, donde muchas veces te abrase y de donde nunca te quise dejar ir, sin poder sentir el sabor de tus labios, sin poder oler el aroma de tu cabello… no puedo olvidar tu sonrisa y aquellas promesas que nos hicimos de nunca separarnos, seguiré esperando de que decidas volver para así poder ir en busca del final del arcoíris y tomarnos esa taza de chocolate caliente, que te gustaba tanto, y yo poder perderme en el infinito de tus ojos…



Te ame ayer, te amo ahora y te amaré siempre, he decidido declararle la guerra al olvido y llevarte en cada camino, con la esperanza de que al final de esta travesía que me queda recorrer sin ti, decidas aparecer para volver a alumbrar mi vida...

1 comentario:

SARA dijo...

me encantoo tiko sigue asi :)