miércoles, 5 de diciembre de 2012

Lima 13


Una historia que puede terminar escribiendo uno mismo

Tras una semana de espera, hoy pude ir al cine y ver “Lima 13”, una película peruana del director  Fabrizio Aguilar, que cuenta las historias de tres personas de distintas edades y clases sociales que cuando se cruzan empiezan a contar una sola historia.

Mis dudas de ir al cine y ver una película peruana se dan a raíz de mi experiencia con ellas y de cómo siempre terminan: sin una historia y sin un argumento lo suficientemente justificable para haberla llevado al cine. Me dejan la sensación de que existe la necesidad de mostrar escenas de sexo y morbo para poder llamar nuestra atención, y siempre termino renegando del desperdicio de recursos y oportunidades para mostrar y llevar una buena historia a la pantalla grande.

Pero yo también sueño con algún día poder hacer una película distinta y con el argumento suficientemente bueno para que el espectador salga pensando y contento de la sala de cine; por eso siempre es bueno creer que en una de esas películas peruanas que se estrenan cada cierto tiempo, algo bueno te van a mostrar.

Uno no puede seguir la corriente y decir que todas las películas son iguales, siempre se puede aprender de ellas y eso era lo que esperaba encontrar hoy. “Lima 13” no es un título que diga mucho, lo único que pude intuir es que el filme tiene relación con el año 2013, y luego de haber visto el tráiler siento que aún no he podido entender qué voy a poder encontrar en la película.

Los primeros 30-40 minutos se desarrolla de forma pausada y se resiste a contarnos la trama de la historia. Tal vez si eres impaciente como la pareja que tuve al lado, que decidió retirarse a la mitad de la película, no sea la mejor opción para ti; pero durante la cinta vas aprendiendo que con el relato pausado de imágenes te puedes permitir desarrollar la historia por ti mismo y  disfrutar cada composición fotográfica que tienes al frente; Cuando llegas al final de la película podrás entender que este tipo de películas son una invitación a que nosotros podamos entender a Lima y nuestra sociedad de un modo distinto.

Sobre la banda sonora, me sentí obligado y en la necesidad de regresar pronto a casa para poder encontrar un poco de información sobre ella, lamentablemente no la encontré, pero me quedo con la buena impresión de haber escuchado la música adecuada para “Lima 13”.

He leído críticas que comparten mi sensación luego de salir del cine y también he visto muchas críticas negativas con la intensión de catalogar a todas las películas peruanas como las peores que se pueden producir; pero yo me quedo con la impresión de que en el Perú aún hay gente que quiere y se atreve a hacer algo, sin auspiciadores que te ofrezcan el respaldo o apoyo ni la publicidad necesaria para colaborar a difundir un proyecto de peruanos que tratan de ir contra de la marea.

No entiendo porque cuando sale una película peruana no recibe el apoyo que debería tener como sí la reciben las películas que vienen de afuera; no tengo nada en contra de ellas porque son buenas y eso no se puede negar, pero sin embargo, alguien en nuestro país, con los escasos recursos que cuenta, se ha atrevido a luchar con esas películas que tienen un presupuesto mil veces mayor que el nuestro, pero que a pesar de eso, la historia puede llegar a tener el mismo valor.

Lima 13 puede ser el inicio de un nuevo cine en el Perú, pero creo que muchos de nosotros no le daremos la oportunidad de serlo.


lunes, 26 de noviembre de 2012

“Volverte a ver” – La búsqueda de una sonrisa que no quieres olvidar

Un programa que se debe compartir pero que yo prefiero verlo a solas, así puedo perder algunas lágrimas y nadie quien lo note.

Siempre he pensado que en la vida el único trabajo que uno debe tener, es la búsqueda de su felicidad, y a lo que llamamos trabajo, debería ser el camino que nos ayude a encontrar a la primera.

Al fin de cada semana, domingo a las siete de la noche, me regalo una cita con el programa “volverte a ver”, un programa que ayuda a personas a encontrar a algún familiar que por algún motivo dejó de ver por mucho tiempo, un programa que se ha atrevido a robarme algunas lágrimas y regalarme la idea de que la felicidad también se consigue cuando haces a otras personas felices.

Cada historia no tiene el mismo final, ya sea porque cada persona reacciona de forma distinta o tal vez por el temor de revelar aquellos sentimientos y no recibir la misma cortesía; lo que me hace sentirme feliz al final de cada programa es que todos los que son parte de este proyecto, han podido dar el mejor regalo de todos, poder vencer al tiempo y la distancia para que ellos puedan regalarse un abrazo y un te quiero, que muchos de ellos, han sabido conservar para ese día que puedan volverse a cruzar.

En cada abrazo que se entrega, se regalan la oportunidad de volver a empezar, a intentar olvidar los años perdidos y así cambiar recuerdos del pasado por un momento del presente, como lo dice esta canción de Gianmarco, “volverte a ver, es regresar al punto exacto de partida, lo que me falta para completar mi vida… y así cumplir el sueño de la vida”

Solo quise compartir esto porque todos pueden programar una cita con su televisor y olvidarse que esa caja solo sirve para alimentar nuestro morbo y ganarle a ese ensayo que planea hacernos creer que los sueños solo son una distracción.

Cada domingo, luego de preguntarme sobre como hace la conductora para tener las palabras perfectas para cada historia, vuelvo a pensar que puedo soñar y que también puedo hacerlos realidad, aunque acepto que luego de cada programa vuelvo a perder lo conseguido en esa hora de batalla, me cruzo con la realidad y las noticias que siempre me hacen creer que solo pueden ser malas.

Por suerte sé que cada domingo tendré una cita que me devolverá la ilusión de que algún día saldré de mi casa y me enfrentaré al mundo que yo quiero tener al frente, sin noticias que aflijan mis sueños y con la certeza de que siempre me puedo cruzar con una persona que puede ser feliz con el calor de un abrazo.


jueves, 18 de octubre de 2012

Me fui pal norte

Ayer, bueno hoy (12:05 am) he llegado a Guayaquil y dos horas después a Salinas.

Son las 3 de la tarde y un grupo de madres, o señoritas que parecen profesoras, han exigido dar inicio a la clase de baileterapia, para mi alegría la persona quien las guiara a este grupo de entusiastas por el baile, es la chica que minutos antes me entrego la toalla para que pueda ir a la piscina y me advirtiera que si perdía una de ellas yo debería de pagar 20 dólares americanos, a lo que yo le conteste que eso no pasaría porque no estaba dispuesto a pagar ese precio por una toalla azul y fea; y aparte de todo eso, tiene un cuerpazo que ya me entro la curiosidad de saber que es lo que come; apenas la vi ubicarse delante de las 6 mujeres con look de maestras me acerque al bar, pedí una bebida, me hice dueño de una mesa frente al grupo de baile y decidí prestarle mi atención y apoyo a sus coreografías.

Al terminar sus clases también acabo con mi interés de seguir al grupo de señoritas mayores; algo había pasado en mi, me había vuelto a enamorar y estaba dispuesto a compartir una conversación con ella.

A las 10 de la noche, luego de un tour por salinas, de haber tenido un chapuzón en la piscina y haberme regalado una clase de baile que no hice, estoy dispuesto a complacer mi cuerpo, tumbarme en la cama y permitirme dormir como me lo merezco desde hace mucho; sin embargo, entro en disputa como mis pensamientos y me enfrento a sus ideas alegando que estoy de vacaciones en otro país y lo mínimo que debería hacer es salir, tomarme unos tragos y disfrutar del "todo incluido", y sin muchos tramites mi cuerpo ha accedido a tomarse un traguito y luego dejar la aventura para el fin de semana.

En la barra le pregunto al bartender sobre cuáles son los tragos que incluyen mi brazalete y me señala una lista que me agrada y me fijo en un trago de nombre agradable y tentativo; mientras espero por el, alguien se acerca a mi y me toca la espalda, volteo y es ella, ya no luce un short y un polo, ahora lleva un jean que me permite soñar con ella y un polo que desearía que no lo tuviera (es que hace mucho calor, pobre) me pregunta si quiero participar del karaoke y sin pensarlo dos veces y tratando de disimular mis deseos impuros le digo que no confesando que soy dueño de una pésima voz; ella trata de convencerme diciéndome que será divertido pero no tengo muchas ganas de que sea la razón para que otros pasen un buen momento, asi que confirmo mi negativa de participar, ella se ríe y sigue con la siguiente mesa, yo lamento que se vaya y en ese momento mi vaso llega a la barra.

Con un "sex on the beach" en la mesa y alrededor de 2 docenas de peruanos en el bar, incluyendo a las maestras que no son maestras tratando de seguir la pista de una canción, he decidido escribir mi primer día en Salinas mientras de rato en rato levanto la mirada para continuar con la inspiración.
Espero y estoy seguro que mañana será mejor que hoy y por eso no tendré tiempo ni la intensión de  escribir

lunes, 9 de abril de 2012

Palabras que se esconden


Llego a la silla donde me ha tocado el turno de esperar por tu llegada, apareces por el pasaje y te detienes bajo el marco de la puerta, dudas a dar un nuevo paso; por mi cabeza recorren palabras que han sido difíciles de decir por mucho tiempo, decides seguir adelante y caminas hacia mi, te sientas al frente mio, no pasan muchos segundos para que intentes decirme algo pero unas lagrimas te sorprenden y te quedas en silencio, bajas tu mirada, mi intento por hacer algo para romper el incómodo momento tampoco funciona, te disculpas e intentas decirme algo que he querido escuchar desde hace mucho tiempo pero al parecer ahora ambos somos incapaces de hacerlo, vuelves a mirarme y en tus ojos puedo entender que lo que no puedes decir lo llevas acentuado en tu mirada.

Alguien se acerca a nosotros y te dice que es hora de marcharte, le pides que te regale un minuto pero al parecer no existe posibilidad a ese pedido, te levantas y empiezas a recorrer el camino que te trajo hasta aqui, me quedo de pie atestado de dudas en la cabeza preguntandome una y otra vez el por qué de mi incapacidad de decirte lo que siento, al verte próximo a cruzar la puerta algo me sorpende y te llamo a lo lejos, "papá, te quiero mucho", tu volteas y me respondes de la misma forma y con una gran sonrisa dibujada en tu rostro," yo tb te quiero hijo".

Tu sonrisa me ha llenado de felicidad. 

Aún recuerdo cuando llegaron aquellos hombres a nuestra huerta y te tomaron como si fueras un delincuente, cuando en realidad son ellos cuando aceptan recibir dinero y encontrar un culpable.

Me enseñaste a creer que algún día podria cambiar el mundo pero sin ti a mi lado creo que poco a poco mis sueños terminaran en la misma prision compartiendo celda con tu inocencia.

Salgo de este lugar y me pongo a pensar que tal vez todo esto se deba a la maldita suerte de haber nacido pobres y saber que el dinero vale mas que cualquier cosa; a pesar de eso, en tus ojos no llegue a ver algo de rencor, solo te alimentas de amor, como siempre me enseñaste.

Ya tendremos la revancha de ser felices de nuevo.