jueves, 18 de octubre de 2012

Me fui pal norte

Ayer, bueno hoy (12:05 am) he llegado a Guayaquil y dos horas después a Salinas.

Son las 3 de la tarde y un grupo de madres, o señoritas que parecen profesoras, han exigido dar inicio a la clase de baileterapia, para mi alegría la persona quien las guiara a este grupo de entusiastas por el baile, es la chica que minutos antes me entrego la toalla para que pueda ir a la piscina y me advirtiera que si perdía una de ellas yo debería de pagar 20 dólares americanos, a lo que yo le conteste que eso no pasaría porque no estaba dispuesto a pagar ese precio por una toalla azul y fea; y aparte de todo eso, tiene un cuerpazo que ya me entro la curiosidad de saber que es lo que come; apenas la vi ubicarse delante de las 6 mujeres con look de maestras me acerque al bar, pedí una bebida, me hice dueño de una mesa frente al grupo de baile y decidí prestarle mi atención y apoyo a sus coreografías.

Al terminar sus clases también acabo con mi interés de seguir al grupo de señoritas mayores; algo había pasado en mi, me había vuelto a enamorar y estaba dispuesto a compartir una conversación con ella.

A las 10 de la noche, luego de un tour por salinas, de haber tenido un chapuzón en la piscina y haberme regalado una clase de baile que no hice, estoy dispuesto a complacer mi cuerpo, tumbarme en la cama y permitirme dormir como me lo merezco desde hace mucho; sin embargo, entro en disputa como mis pensamientos y me enfrento a sus ideas alegando que estoy de vacaciones en otro país y lo mínimo que debería hacer es salir, tomarme unos tragos y disfrutar del "todo incluido", y sin muchos tramites mi cuerpo ha accedido a tomarse un traguito y luego dejar la aventura para el fin de semana.

En la barra le pregunto al bartender sobre cuáles son los tragos que incluyen mi brazalete y me señala una lista que me agrada y me fijo en un trago de nombre agradable y tentativo; mientras espero por el, alguien se acerca a mi y me toca la espalda, volteo y es ella, ya no luce un short y un polo, ahora lleva un jean que me permite soñar con ella y un polo que desearía que no lo tuviera (es que hace mucho calor, pobre) me pregunta si quiero participar del karaoke y sin pensarlo dos veces y tratando de disimular mis deseos impuros le digo que no confesando que soy dueño de una pésima voz; ella trata de convencerme diciéndome que será divertido pero no tengo muchas ganas de que sea la razón para que otros pasen un buen momento, asi que confirmo mi negativa de participar, ella se ríe y sigue con la siguiente mesa, yo lamento que se vaya y en ese momento mi vaso llega a la barra.

Con un "sex on the beach" en la mesa y alrededor de 2 docenas de peruanos en el bar, incluyendo a las maestras que no son maestras tratando de seguir la pista de una canción, he decidido escribir mi primer día en Salinas mientras de rato en rato levanto la mirada para continuar con la inspiración.
Espero y estoy seguro que mañana será mejor que hoy y por eso no tendré tiempo ni la intensión de  escribir