lunes, 26 de noviembre de 2012

“Volverte a ver” – La búsqueda de una sonrisa que no quieres olvidar

Un programa que se debe compartir pero que yo prefiero verlo a solas, así puedo perder algunas lágrimas y nadie quien lo note.

Siempre he pensado que en la vida el único trabajo que uno debe tener, es la búsqueda de su felicidad, y a lo que llamamos trabajo, debería ser el camino que nos ayude a encontrar a la primera.

Al fin de cada semana, domingo a las siete de la noche, me regalo una cita con el programa “volverte a ver”, un programa que ayuda a personas a encontrar a algún familiar que por algún motivo dejó de ver por mucho tiempo, un programa que se ha atrevido a robarme algunas lágrimas y regalarme la idea de que la felicidad también se consigue cuando haces a otras personas felices.

Cada historia no tiene el mismo final, ya sea porque cada persona reacciona de forma distinta o tal vez por el temor de revelar aquellos sentimientos y no recibir la misma cortesía; lo que me hace sentirme feliz al final de cada programa es que todos los que son parte de este proyecto, han podido dar el mejor regalo de todos, poder vencer al tiempo y la distancia para que ellos puedan regalarse un abrazo y un te quiero, que muchos de ellos, han sabido conservar para ese día que puedan volverse a cruzar.

En cada abrazo que se entrega, se regalan la oportunidad de volver a empezar, a intentar olvidar los años perdidos y así cambiar recuerdos del pasado por un momento del presente, como lo dice esta canción de Gianmarco, “volverte a ver, es regresar al punto exacto de partida, lo que me falta para completar mi vida… y así cumplir el sueño de la vida”

Solo quise compartir esto porque todos pueden programar una cita con su televisor y olvidarse que esa caja solo sirve para alimentar nuestro morbo y ganarle a ese ensayo que planea hacernos creer que los sueños solo son una distracción.

Cada domingo, luego de preguntarme sobre como hace la conductora para tener las palabras perfectas para cada historia, vuelvo a pensar que puedo soñar y que también puedo hacerlos realidad, aunque acepto que luego de cada programa vuelvo a perder lo conseguido en esa hora de batalla, me cruzo con la realidad y las noticias que siempre me hacen creer que solo pueden ser malas.

Por suerte sé que cada domingo tendré una cita que me devolverá la ilusión de que algún día saldré de mi casa y me enfrentaré al mundo que yo quiero tener al frente, sin noticias que aflijan mis sueños y con la certeza de que siempre me puedo cruzar con una persona que puede ser feliz con el calor de un abrazo.


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