lunes, 17 de marzo de 2014

Una eternidad de esclavitud

Mi familia siempre me acusa de escoger la película menos apropiada para las reuniones que tenemos los domingos después de almuerzo.

Alrededor de hace dos semanas o más compré “12 años de esclavitud”, película nominada 9 veces a los premios Óscar y ganadora finalmente de mejor película; aunque siempre tengo la intención de ver todas las películas antes de los premios nunca logro hacerlo; Así que luego de los premios ya sentía la necesidad de verla, tenía mucha expectativa pero no encontraba el momento hasta que hoy en el almuerzo mi cuñado preguntó si la tenía y asentí, mi hermano se sumó en el pedido y supe que era un buen momento para al fin poder verla.

Después de verla me dí cuenta que hace mucho no veía una película que hiciera camuflar mis lágrimas, se instaló el odio y la tristeza en mi corazón, sentí  impotencia y solo quería sentarme frente a la computadora para escribir y tratar de pensar en algo que pueda hacer para sentirme mas tranquilo. Esto de escribir no lo hacía hace mucho.

Durante la película agradecía de no haber nacido en una época llena de violencia y gobernada por la ignorancia de los hombres, me sentí afortunado hasta que me encontré escribiendo estas palabras frente a mi, en realidad aún siento que parte de esa historia aún la vivimos y lo único que hemos aprendido al pasar de los años es que ahora ocultamos una verdad y aparentamos un mundo de igualdad.



Somos racistas y hemos llegado al punto de ofender a las personas de nuestra misma sangre solo por haber nacido en un lugar distinto al nuestro o con un color diferente; creemos que existe una diferencia y nos insultamos, nos humillamos para hacerlos sentir personas diminutas e inferiores.

Lo más lamentable es que somos personas que incluso hemos tenido la fortuna de recibir una educación, una educación que no la demostramos y que a pesar de  haber pasado muchos años aún nos falta mucho por cambiar y mucho por aprender.

A veces siento que exagero las cosas y suelo llevar algunas al extremo, pero me pregunto por qué es que nos atrevemos a pensar que uno puede a llegar ser superior, incluso por usar una camiseta de fútbol distinta a la de uno, que puede hacerles pensar que ser de un equipo puede llegar a pesar más de la educación que hemos recibido; Y pienso en mi cabeza que si no hemos llegado a entender este asunto que parece irrelevante e ínfimo, como vamos a creernos capaces de resolver temas de importancia, como vamos a cambiar el mundo, como vamos a luchar contra el racismo y la discriminación cuando aún tenemos una doble moral y defendemos a los más débiles y cuando logran dar un paso queremos regresarlos de donde vinieron porque no son dignos de estar donde nosotros estamos, y por eso siempre encontraremos gente con hambre en las calles y solo damos aquello que nos sobra creyendo que eso nos llevará al cielo.

Me molesta porque nos atrevemos a menospreciar el valor a la lucha del pasado, a la lucha por conseguir igualdad entre nosotros y entender que no importa el color ni el lugar de donde venimos; por qué necesitamos decir que todos somos iguales cuando adoctrinamos a nuestros hijos a juzgar y a odiar.

Nos olvidamos que peleamos en una tierra que nos discrimina y no juzga.

12 años de esclavitud es una mirada al pasado y un retrato de nuestro presente, una lucha interna para seguir pensando que puedo cambiar el mundo con este texto y un recordar de lo pequeño que soy cuando veo el cielo infinito.


Solo sé que seremos esclavos de nuestro presente cuando mañana nuestros hijos nos pregunten porque existía tanto odio entre nosotros, y nos daremos cuenta que no hicimos nada para cambiarlo.


1 comentario:

maggie perochena dijo...

Quiero felicitarte por este artículo que has escrito. Me gusta como metes tus sentimientos y haces tuya la película, me gusta que te identifiques y saques algo relevante, que te haya dado otra perspectiva. Me gusta como escribes, siento que le pones alma corazón y vida, siento que dejas una parte de tí. Quiero felicitarte y espero que lo sigas haciendo, no solo para los que tenemos el privilegio de leerlo sino porque sé que hacerlo te renueva.