domingo, 30 de noviembre de 2014

Buen viaje chavito

Una de las cosas más difíciles de la vida es tener que aprender que mientras uno va creciendo  ya tiene que entender que la muerte es parte de nuestras vidas; cómo no es real tu chicharra paralizadora para detener el tiempo.

Hace mucho que no escribía, todo esto de la tecnología y del amor por lo material, ha llegado a distraerme y he dejado de lado el poder sentarme y escribir.

Hace dos días, el de arriba decidió llevarte al cielo, me gustaría mucho poder hablarte y decirte algo pero es imposible, así que he decidido sentarme frente a este papel, escribirte algo y esperar que Jaimito te entregue esta carta.

Discúlpame que te tutee, pero quiero creer que esto lo vas a poder leer, quiero creer que de esta forma voy a poder contarte lo agradecido que estoy contigo.

Desde que tengo recuerdos me doy cuenta que siempre has estado en ellos, has acompañado mis días de niño, mi adolescencia en mis tardes después del colegio, mi juventud en mis domingos después de almorzar y ahora en mis madrugadas antes de dormir, eres una de las personas que más ha influido en mi vida y estoy feliz de que lo sigas siendo mañana.

 He reído tanto con mi familia y amigos, has sabido ser la dosis perfecta para mi felicidad, has escrito guiones increíbles donde me llevas de la risa al llanto y luego de 5 segundos me vuelves a hacer reír con el humor más puro y tierno; he repetido tus chistes, y por más que ya lo sabíamos, nos hemos reído sin parar; he aprendido, gracias a ti, lo bonito que es reír.

Al igual que en un capítulo del chavo te acusaron de ladrón, ahora yo te acusó por haber partido, eres de esas personas que deberían ser inmortal para que sigas haciendo feliz a muchas personas, nada ni nadie va a poder lograr lo que tu hiciste en la televisión; pero al igual que los de la vecindad, sé que me equivocó, ahora ya te toca descansar y hacer feliz a todos aquellos que te están esperando allá arriba, ya me imagino la fiesta que debe haber sido tu recibimiento, que envidia el no poder estar yo allá.


Esa vecindad, ese héroe con escudo de un corazón, todo lo que creaste, es el mejor legado que se puede dejar como el mago de la risa; me hubiera encantado poder pasar algún día por ella y comerme una torta de jamón a tu lado, hubiera sido suficiente verte jugar con Kiko, la chilindrina, el profesor jirafales, don ramón y todos para tener el mejor recuerdo, eres el mejor personaje y mi mejor serie.



Hiciste feliz a muchas personas, es por eso que hoy tu partida ha conmovido a todo el mundo, y eso demuestra lo bien que hiciste tu trabajo, me gustaría tanto algún día poder parecerme un poquito a ti.

Como no sentir un nudo en la garganta al escribir esto, me has regalado tantos recuerdos que tu partida deja un vacío muy grande.

Hasta pronto chavito, espero que cuando me toque partir pueda encontrarte a ti y a toda la vecindad junta de nuevo, esa vecindad que me regalo tantas lecciones en mi vida y supo hacerme reír como no tienes idea.


Descansa en paz y saluda a Don Ramón, ya nos veremos pronto, por otro canal. 


domingo, 20 de abril de 2014

Embrutece en Grande



Escribo esto un domingo luego de ver las noticias y mientras escucho el último disco de calle 13, lo escribo enojado y tal vez con algo de impotencia al ver la programación de la televisión nacional.

En los últimos meses (alrededor de 120 días) he dejado de consumir los programas que ofrecen en la televisión, simplemente apague la tele y deje de prender el decodificador para solo encender mi tv para cuando quiero ver una película.

No quiero decir que soy la persona más culta y que solo veo noticias porque sería una mentira, me gusta ver programas de entretenimiento e incluso soy feliz cada vez que mientras hago zapping me encuentro con el chavo del 8 o los Simpson, pero en nuestra programación nacional han logrado vendernos la idea que el entretenimiento es sentir morbo y la curiosidad por saber que pasa en las vidas personales de los personajes que han decidido presentar en la televisión, hemos llegado a convertir a nuestros hijos en leones y cobras para demostrar que estamos al día con los medios; lamentablemente estos programas de entretenimiento no han logrado conseguir su finalidad que es la de entretenernos con juegos divertidos y concursos de aprendizaje donde de una u otra forma también podemos participar y aprender aunque sea un poco.

No quiere decir que toda la programación está llena de basura, pero su gran mayoría lo está, y muestra de ello es que, para las personas como yo, que buscan escapar de este tipo de programas, de una u otra forma logramos enterarnos de lo que pasa en la vida de uno u otro artista porque la coyuntura de su pelea amorosa a significado para los medios que debe ser comentado en los noticieros matutinos, del medio día y nocturnos, han logrado que el morbo forme parte de los titulares noticiosos y sin querer al día siguiente vas a seguir siendo participe de la novela de Florcita y Néstor porque de todas maneras alguien va a comentarlo.



Piensa en Grande es el lema de uno de los canales más grandes, sin embargo es uno de los canales que ha decidido que el negocio de embrutecer a la población es un negocio redondo, un negocio que se da en todos los medios de comunicación y que luego creen tener el derecho de juzgarnos al momento de elegir a los políticos que no son de su gusto.

Para terminar sería muy bueno que aquellos que critican la programación de nuestra televisión dejara de consumirla porque al final todo aquello que nos presentan en los medios es al fin y al cabo lo que estamos consumiendo; Ya hemos caído, lo hemos hecho a lo grande así que nos toca volver a pararnos y hacerlo de la mejor forma, buscando educándonos incluso cuando nos estamos entreteniendo.


Así que si no queremos más mierda dejemos de consumirla.  

lunes, 17 de marzo de 2014

Una eternidad de esclavitud

Mi familia siempre me acusa de escoger la película menos apropiada para las reuniones que tenemos los domingos después de almuerzo.

Alrededor de hace dos semanas o más compré “12 años de esclavitud”, película nominada 9 veces a los premios Óscar y ganadora finalmente de mejor película; aunque siempre tengo la intención de ver todas las películas antes de los premios nunca logro hacerlo; Así que luego de los premios ya sentía la necesidad de verla, tenía mucha expectativa pero no encontraba el momento hasta que hoy en el almuerzo mi cuñado preguntó si la tenía y asentí, mi hermano se sumó en el pedido y supe que era un buen momento para al fin poder verla.

Después de verla me dí cuenta que hace mucho no veía una película que hiciera camuflar mis lágrimas, se instaló el odio y la tristeza en mi corazón, sentí  impotencia y solo quería sentarme frente a la computadora para escribir y tratar de pensar en algo que pueda hacer para sentirme mas tranquilo. Esto de escribir no lo hacía hace mucho.

Durante la película agradecía de no haber nacido en una época llena de violencia y gobernada por la ignorancia de los hombres, me sentí afortunado hasta que me encontré escribiendo estas palabras frente a mi, en realidad aún siento que parte de esa historia aún la vivimos y lo único que hemos aprendido al pasar de los años es que ahora ocultamos una verdad y aparentamos un mundo de igualdad.



Somos racistas y hemos llegado al punto de ofender a las personas de nuestra misma sangre solo por haber nacido en un lugar distinto al nuestro o con un color diferente; creemos que existe una diferencia y nos insultamos, nos humillamos para hacerlos sentir personas diminutas e inferiores.

Lo más lamentable es que somos personas que incluso hemos tenido la fortuna de recibir una educación, una educación que no la demostramos y que a pesar de  haber pasado muchos años aún nos falta mucho por cambiar y mucho por aprender.

A veces siento que exagero las cosas y suelo llevar algunas al extremo, pero me pregunto por qué es que nos atrevemos a pensar que uno puede a llegar ser superior, incluso por usar una camiseta de fútbol distinta a la de uno, que puede hacerles pensar que ser de un equipo puede llegar a pesar más de la educación que hemos recibido; Y pienso en mi cabeza que si no hemos llegado a entender este asunto que parece irrelevante e ínfimo, como vamos a creernos capaces de resolver temas de importancia, como vamos a cambiar el mundo, como vamos a luchar contra el racismo y la discriminación cuando aún tenemos una doble moral y defendemos a los más débiles y cuando logran dar un paso queremos regresarlos de donde vinieron porque no son dignos de estar donde nosotros estamos, y por eso siempre encontraremos gente con hambre en las calles y solo damos aquello que nos sobra creyendo que eso nos llevará al cielo.

Me molesta porque nos atrevemos a menospreciar el valor a la lucha del pasado, a la lucha por conseguir igualdad entre nosotros y entender que no importa el color ni el lugar de donde venimos; por qué necesitamos decir que todos somos iguales cuando adoctrinamos a nuestros hijos a juzgar y a odiar.

Nos olvidamos que peleamos en una tierra que nos discrimina y no juzga.

12 años de esclavitud es una mirada al pasado y un retrato de nuestro presente, una lucha interna para seguir pensando que puedo cambiar el mundo con este texto y un recordar de lo pequeño que soy cuando veo el cielo infinito.


Solo sé que seremos esclavos de nuestro presente cuando mañana nuestros hijos nos pregunten porque existía tanto odio entre nosotros, y nos daremos cuenta que no hicimos nada para cambiarlo.